Con el gran crecimiento del autoconsumo en los últimos años, se han incorporado cada vez más profesionales al carro de la energía fotovoltaica, con ello, vemos cómo surge nueva terminología y conceptos a medida que el mercado va madurando. En este caso, vamos a hablar del revamping fotovoltaico.

 

Qué es el revamping

El revamping o renovación se define como la sustitución de los componentes de un sistema o maquinaria para poder seguir con su funcionamiento prolongado en el tiempo. En concreto, cuando hablamos de revamping fotovoltaico, hacemos referencia a la sustitución de paneles, inversores, componentes de monitoreo u otros elementos para que la instalación siga generando energía al usuario.

Entre los años 2006.y 2012, encontramos que hubo gran cantidad de instalaciones, llegando a alcanzar los 4 gigavatios de potencia. Esto supone que actualmente nos encontremos con instalaciones que superan los 10 años de vida, lo cual deriva en problemas de reducción de eficiencia energética, desfase tecnológico o deterioro de componentes.

Como consecuencia del paso el tiempo, nos podemos encontrar con que hay componentes que o quedan obsoletos, no hay repuestos disponibles o, simplemente, su reparación no es posible o más costosa que el recambio por un componente nuevo. Un ejemplo claro son los inversores, debido a la gran competitividad del mercado, es más económico la compra de uno nuevo que la reparación de uno nuevo, además de incorporar la última tecnología.

 

Qué ventajas tiene el revamping

  • Solventar errores de la instalación por componentes
  • Mejora de la instalación, debido a la incorporación de nuevas tecnologías, nos encontramos con mejor rendimiento y eficiencia
  • Homogeneización de las instalaciones, podemos encontrarnos con propietarios que tengan en su propiedad diferentes instalaciones fotovoltaicas establecidas a lo largo del tiempo, el revamping permite que estas adquieran componentes similares, estandarizando su porfolio y su mantenimiento.

 

A la hora de realizar revamping hay algo muy importante a tener en cuenta: la potencia instalada debe ser la misma de la nueva instalación que la autorizada en el inicio del sistema fotovoltaico. Si comparamos los paneles de hace 10 años con los actuales, nos encontramos con mejor rendimiento eficiencia y especificaciones, esto, junto a la dificultad de encontrar recambios de algunos componentes, hace que sea una acción a tener muy en cuenta hoy día.

Como consecuencia de lo que comentábamos, debemos diferenciar entre repowering y revamping, ya que, uno de ellos hace referencia al cambio en la potencial instalada y el otro, persigue su renovación sin modificar esta misma. Desde el enfoque legal, toda modificación en instalaciones está limitada bajo lo impuesto en el RD 413/2014, que regula, entre otras cosas, el sistema retributivo que aplica a instalaciones con actual interés en revamping.

En definitiva, el revamping es clave en los tiempos que estamos, sin embargo, requiere de mano quirúrgica puesto que no podemos incurrir en repowering, por esto, es necesario que un especialista analice si es técnica y legalmente posible llevar a cabo la renovación de la instalación fotovoltaica.

Hace un tiempo, pv magazine estudiaba casos específicos para ver si realmente compensaba esta acción, puedes leer el artículo en este enlace.